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Instagram: ¿por qué los fundadores del gigante salieron de su propia red social?

Kevin Systrom y Mike Krieger eran dos exestudiantes en la Universidad de Stanford, la meca educativa del Silicon Valley californiano en el 2010, cuando nacían casi a diario proyectos para Internet.

Estos dos veinteañeros construyeron una red social para que los usuarios subieran fotos. La llamaron Instagram y explotó casi inmediatamente, con millones de personas que se conectaban, subían sus imágenes, comentaban y expresaban sus predilecciones.

En 2012, Systrom y Krieger vendieron Instagram por mil millones de dólares a otro exestudiante de su misma generación, Mark Zuckerberg, creador a su vez de otra red social famosa, Facebook.

Los creadores de Instagram siguieron al frente de su propia compañía hasta el 2018, cuando la abandonaron, en un movimiento sincronizado que los preservó para negocios futuros y para resguardar su buena fama ganada como fundadores de una de las mayores redes sociales de la historia.

La primera foto de Instagram

Systrom publicó la primera imagen en Instagram el 16 de julio de 2010, mientras esperaba su comida en un puesto ambulante en México. Se ve un pie de su novia y un perro golden retriever en un puesto de tacos. Usó un filtro llamado X-PRO2. En la publicación escribió “test”.

“Si hubiera sabido que aquella iba a ser la primera foto de lo que hoy es Instagram me habría esforzado un poco más“, recordó Systrom en una entrevista en The Daily Telegraph.

La primera foto publicada en Instagram.

La aplicación para teléfonos móviles se lanzó el 6 de octubre de 2010. En las primeras 24 horas se sumaron unas 30.000 personas. Primero fue solo para usuarios para teléfonos de Apple.

¿Por qué Instagram tuvo una explosión de crecimiento?

La respuesta es simple: por su sencillez. Apenas una fotografía y un epígrafe, algunas pocas herramientas para editar la imagen y darle un toque especial, y habilitar comentarios de amigos. 

Cuando la compró Facebook, dos años después, 30 millones de usuarios interactuaban en la aplicación impulsada por Systrom, un fanático de la fotografía

Un profesor le había recomendado que llevara una cámara Holga de plástico a un viaje por Italia, que hacía fotos cuadradas entre borrosas y artísticas en un rollo fotográfico. Systrom revelaba las imágenes y aprendió a virar los colores, un proceso en el cual comenzaron a nacer los filtros que popularizó Instagram en su primera época.

Desde esa primera foto, el crecimiento de Instagram fue imparable. Revolucionó la manera de compartir fotos y videos en línea, e incluso se transformó en un canal de comercio electrónico.

Gran parte del éxito de la plataforma se debe a su capacidad de atraer famosos y celebridades, en especial artistas y deportistas. Por ejemplo, en diciembre una fotografía de Lionel Messi en el Mundial de fútbol masculino Qatar 2022 batió el récord de “Me gusta”.

Systrom muestra una foto de la aplicación en su propio perfil en Instagram.

Burbn, el borrador de Instagram

Systrom se recibió en el 2006 en Stanford de ingeniero en computación. Había rechazado en 2005 una oferta de contratación de Zuckerberg, quien lo quería incorporar en los inicios de Facebook

Systrom trabajó en Google, donde participó en el desarrollo de las primeras versiones de Gmail y Calendar. Luego se unió a Nextstop, otra empresa de Sillicon Valley, cuando se reencontró con Krieger, un ingeniero de software brasileño que también había estudiado en Stanford.

Ambos crearon Burbn, una apuesta por la dejaron sus trabajos. Era la época cuando en Sillicon Valley una idea se convertía en una empresa nueva que en poco tiempo valía millones de dólares.

Burbn era una aplicación de geolocalización parecida a lo que luego fue FourSquare. Permitía a los usuarios registrarse en ubicaciones, hacer planes, publicar fotos y ganar puntos por esas publicaciones.

En ese viaje por México, Systrom preguntó a su novia por qué no publicaba fotos en Burbn y ella le sugirió que debería agregar filtros para mejorar las imágenes. Krieger y Systrom sacaron de Burbn todas las funciones anexas, excepto la de compartir fotos, la más usada por los usuarios.

¿Por qué se llamó Instagram y no Burbn? Instagram es la unión de los dos conceptos que ofrece la aplicación: cámara instantánea y telegrama. La plataforma permite publicar una foto o video, retocarla con filtros y escribir un texto corto.

La foto de Messi que logró el récord de likes en Instagram.

Hoy es mucho más que eso: ofrece historias, que permite a los usuarios mirar y publicar videos temporales, y efectos de realidad aumentada. También los reels, videos cortos para competir con TikTok, y hasta transmisiones en vivo, que pueden ser compartidas.

Una venta clave

En 2012, la venta de Instagram a Facebook parecía apresurada y los mil millones de dólares que Zuckerberg había acordado pagar a Systrom y Krieger parecían una suma de dinero escandalosa, en especial para una aplicación para compartir fotos con solo 30 millones de usuarios mensuales.

Facebook había salido a bolsa cuatro meses antes y había tenido un comienzo difícil. ¿Por qué compraba Instagram? La respuesta llegó rápido. 

La vida de Instagram dentro de Facebook se convirtió en su motor de crecimiento. En 2016, lanzó la función de Historias que funcionaba exactamente como la función de Snapchat y atrofió el crecimiento de su competidor más grande.

Pero el 24 de septiembre de 2018 Systrom publicó un mensaje en la red social donde anunciaba que Krieger y él abandonaban la empresa. Iba acompañado de una foto de los dos con el siguiente epígrafe: “Estamos agradecidos por los últimos años y nos preparamos para el próximo capítulo. Planeamos dejar Instagram para explorar de nuevo nuestra creatividad y curiosidad. Nos sigue emocionado el futuro de Instagram y Facebook en los próximos años, mientras pasamos de ser los líderes a ser dos usuarios dentro de mil millones”.

Systrom dejó como última fotografía en su perfil una de mayo de 2018 con su hijo Freya:

Krieger, quien es el director técnico operativo de Shimmy, una aplicación de gimnasia para recaudar fondos para a organizaciones de caridad, publica en forma esporádica en su perfil fotos relativas a esa compañía.

¿Por qué los fundadores de Instagram dejaron la compañía?

Cuando Instagram ingresaba en una espiral de crecimiento indetenible, sus fundadores anunciaron su partida. ¿Cuáles fueron las razones?

Luego del anuncio de la partida de Systrom y Krieger, el diario estadounidense The Wall Street Journal especuló con estas razones posibles: “Estaban descontentos con la cada vez menos libertad para dirigir la empresa. Además, se quejaban de cambios en la aplicación dirigidos a promover el crecimiento de Facebook a costa de Instagram”.

“Algunas fuentes dicen que a partir de mayo (de 2018) hubo un cambio en la dirección y Systrom dejó de tener acceso directo a Zuckerberg. El control se ha ido haciendo cada vez mayor. Por ejemplo, hace unas semanas la división de marketing de Instagram fue absorbida por Facebook”, informó el medio especializado en negocios.

Más allá de esas versiones, Systrom tuvo siempre una habilidad especial para medir el tiempo. Cuando estudiaba en Standford le ofrecieron un trabajo en Facebook y lo rechazó para terminar la universidad.

Para la mayoría, renunciar a un lugar en el cohete espacial de Facebook podría haber sido un error que terminaría con su carrera. Pero en retrospectiva, esa decisión permitió a Systrom prepararse para una oportunidad mucho mayor. Se mantuvo en contacto con Zuckerberg mientras él y Krieger creaban la aplicación que finalmente se convirtió en Instagram.

Krieger (a la izquierda) y Systrom cuando vendieron Instagram. Al fondo, el puente de la bahía de San Francisco.

Cuando Instagram estaba despegando, Systrom se encontró con Zuckerberg en una fiesta en la casa del exmiembro de la junta de Instagram, Matt Cohler. En las semanas siguientes continuaron hablando y fue entonces cuando se alineó el momento. Instagram ya crecía rápidamente, pero Systrom y Krieger creían que podría ser muy grande, un servicio de mil millones de personas, algún día.

Un cambio de manos con interrogantes

Para llevarlos a ese lugar, esta pareja de socios conocía una empresa de tecnología que había dominado el proceso de creación de una red social de mil millones de personas. Sí, adivinaste, esa empresa era Facebook.

Krieger y Systrom vislumbraron que, con la venta de Instagram a Facebook, podrían deshacerse de las partes más difíciles y menos emocionantes del crecimiento de su empresa, como contratar ingenieros, incorporar y construir infraestructura para una gran cantidad de nuevos usuarios e interactuar con abogados.

En septiembre de 2012, la adquisición se cerró y el equipo de 15 miembros de Instagram se presentó a trabajar en Menlo Park, la localidad californiana donde se encuentra Facebook, y se instaló en una habitación con una gran puerta de garaje de vidrio. 

Para junio de 2014, el servicio había crecido un 666 por ciento, a 200 millones de usuarios mensuales. Facebook había acordado pagar 19 mil millones de dólares por WhatsApp y, poco después, 2 mil millones de dólares por Oculus, el fabricante de gafas de realidad virtual.

Esas adquisiciones aún no se habían cerrado, y Facebook esperaba que la integración exitosa de Instagram pudiera demostrar ser el modelo para una estrategia que le permitiría a Facebook crear una cartera de aplicaciones.

Systrom fue recibido en el Vaticano por el papa Francisco.

Seis años después, toda una generación en los años de las redes sociales, los fundadores de Instagram seguían en la empresa, una excepción al 60 por ciento de sus colegas de “startups” en el Silicon Valley, que habían dejado sus compañías después de cuatro años.

¿Fin de la fiesta?

La mayoría de esos fundadores no crearon una empresa emergente de rápido crecimiento como Instagram, en medio de una era de la web que era amigable para los fundadores. Pero los fundadores de Instagram siempre fueron maestros del tiempo. Instagram es una compañía de redes sociales querida dentro de una empresa como Meta que está bajo presión de todas las direcciones. Y los fundadores de Instagram estaban en gran medida sincronizados con el gigante de las redes sociales.

Las redes sociales se asemejan con frecuencia a los clubes nocturnos. Son geniales mientras la gente genial está ahí, y desaparecen sin dejar rastro. Cuatro años después de la partida de Systrom y Krieger, la fiesta de Instagram sigue siendo fuerte, pero sus fundadores fueron inteligentes para saber que nunca deben estar entre las últimas personas en abandonar una fiesta. 

Su reputación está firme: son fundadores icónicos y jóvenes que tienen un largo futuro por delante. Facebook les allanó este camino dorado. Al marcharse se aseguraron un futuro prometedor.

Instagram continuó creciendo y cambiando y convirtiéndose en algo aún más importante y enriquecedor de lo que es, y Systrom y Krieger siempre pueden y podrán atribuirse el mérito de su existencia. 

Pero cuando Instagram experimente el inevitable declive al que se han enfrentado muchos de sus pares, como MySpace, no sucederá bajo su gestión.

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