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A 20 días de empezar las clases, un colegio de San Cristóbal cerró sin explicaciones

La comunidad educativa que conforma al Centro Educativo Nuevo Horizonte está desconcertada. El lunes, a tan solo veinte días de empezar el ciclo lectivo 2023, los padres y los docentes recibieron la noticia de que el colegio inclusivo que albergó a sus hijos durante años cierra sus puertas.

Bajo los rayos del sol, los padres de los alumnos se reunieron este martes para luchar contra esta abrupta decisión de los responsables de esta institución ubicada en Matheu 1472, en el barrio de San Cristóbal.

En ese contexto, varios de ellos expresaron su angustia y la incertidumbre que les genera que sus hijos, muchos de ellos alumnos con discapacidad, se hayan quedado sin colegio a tan poco tiempo del inicio de las clases.

El colegio Nuevo Horizonte está ubicado en Matheu 1472. Foto Andrés D’Elia

“Estamos dispuestos a hacer lo que sea. Para nosotros la opción no es quedarnos sin colegio. Nuestros hijos no son una caja de zapatos, no puede ser que el gobierno le de la responsabilidad a gente así. El colegio no funciona para hacerse millonarios. Los chicos están todos desolados, están en la calle“, expresa María de los Ángeles, una de las madres del colegio que desde las 9 de esta mañana espera que los directivos del instituto de su hijo le den una respuesta.

Todos los padres que se reunieron a las puertas del Centro Educativo Nuevo Horizonte coinciden en lo mismo: las autoridades del instituto no tomaron esta decisión de la noche a la mañana, sino que fue algo premeditado desde diciembre.

Los padres explican que el centro educativo pertenece a Beatriz Montes de Oca, quien dirigió la institución por muchos años hasta la llegada de sus hijos, a quienes les cedió el cargo. A partir de ese momento, la situación de armonía de la comunidad educativa cambió.

La comunidad educativo del colegio está desconcertada por la drástica decisión que tomaron los dueños. Foto Andrés D’Elia

Rocío, otra de las madres que estuvo desde temprano en el lugar, cuenta que los rumores del cierre comenzaron “a mediados de julio del año pasado. La señora Beatriz se enfermó y los hijos tomaron la decisión de vender el predio. Laura Ricci, una de las nueras de Beatriz, es directora de primaria y dice que ella no sabía nada, ¿no sabía que iban a dejar a los chicos en la calle?”

Rocío agrega que la información sobre el cierre del colegio la conocieron el lunes vía mail. “Nos dijeron que vengamos hoy a las 9 de la mañana a buscar nuestro dinero, cuando venimos no nos dieron explicación, solo un papel que decía ‘firme que no tiene derecho a reclamar nada’, y ahí me dieron la matrícula que pagué el año pasado y después me dijeron ‘chau'”, detalla.

Los padres dicen que nadie les da respuestas. Foto Andrés D’Elia

Además, la mujer asegura que cuando quiso saber el motivo de esta decisión, solo recibió una respuesta tajante: “Nos dijeron ‘hemos vendido el predio y en una semana esto estará demolido. Den gracias que no pusimos un candado y les estamos entregando su plata’. Y mi hija tiene discapacidad, ella está con maestra integradora. Cuando voy a un colegio para anotar a mi hija, les digo que tiene discapacidad y no responden más”.

Sobre esto, María de los Ángeles expresa las sensaciones que le dejó ese encuentro con los directivos: “Nos trataron como perros, nos mostraron un cajón lleno de plata y miraban qué había pagado cada uno, y te lo devolvían con un interés como para que estés agradecido. Te tiraban los billetes, te miraban con frialdad absoluta a lo que les dijeras, no se les movía un pelo”.

Una mujer contó que se enteró del cierre de la escuela por mail. Foto Andrés D’Elia

Los familiares de los alumnos afectados también afirman que luego de devolverles el dinero, se les brindó una lista con nombres de colegios de la zona para que inscriban a sus hijos, pero que “no hay vacante en ninguno de esos lugares”.

“Ellos nos dijeron quédense tranquilos que los van a recibir, pero no reciben ni uno, ni medio, ni un cuarto. Queda uno que no acepta con chicos con inclusión, y que cobra arriba de 45 mil pesos la cuota”, enfatiza Silvia, otra de las mamás.

Los docentes de este colegio de más de 30 años de historia se quedaron también en la calle, pese a proponer salidas para que el cierre no se efectúe, como realizar cooperativas. “Hoy mismo les llegó el telegrama de despido, recién se enteraron que no tienen más sueldo, que no alimentan más a sus familias. Hay gente que es sostén de su casa, y no va a poder pagar un lugar para vivir”, relata María de los Ángeles.

Qué dice el Ministerio de Educación

Consultada por la respuesta del Ministerio de Educación de Ciudad, una de las madres contesta: “El colegio dice que el Ministerio de Educación no le permitía hasta el 6 de febrero avisar del cierre. Hemos ido en grupo y el Ministerio dice que no estaba enterado de la situación del colegio. Lo cierto es que se quedaron chicos con discapacidad en la calle”.

El colegio cerró a 20 días del inicio de clases. Foto Andrés D’Elia

En respuesta a esto, desde el Ministerio de Educación porteño aseguran a Clarín: “La Escuela Nuevo Horizonte, una institución de gestión privada del barrio de San Cristóbal que recibe 60 % de aporte estatal, decidió cerrar sus puertas. Desde la Dirección General de Educación de Gestión Privada del Ministerio de Educación porteño se está acompañando el proceso administrativo y legal para el cierre de la institución”.

“Asimismo, el equipo de Supervisión se encuentra a disposición de las familias para brindarles información sobre las escuelas de la zona que cuentan con vacantes para recibir a los estudiantes”, añaden.

Unos 250 chicos asistían al colegio Nuevo Horizonte. Foto Andrés D’Elia

Los padres le piden al Ministerio y a las autoridades responsables que tomen cartas en el asunto y que los “respalden con lugares en donde poner a los chicos este año, para que no pierdan la escolaridad por esto y que nos respalden como padres para que no le den el poder a cualquiera para poner un colegio, más allá de que sea privado tenemos derechos y sentimientos“. 

Por el momento, aunque es probable que tengan que mudar a sus hijos a otras instituciones, estas familias tienen como propósito inicial que este colegio no sea cerrado. Y piensan continuar con un recurso de amparo de ser necesario.

“No podemos permitir que se cierren los colegios, si ya no podemos educar a nuestros hijos qué nos queda como padres. Cómo les vamos a explicar esta situación, son chicos que necesitan contención emocional y que tienen su grupo de pertenencia, no nos puede pasar esto”, concluye María de los Ángeles.

MG

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