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Gustavo Carrara, el cura villero que el papa Francisco ungió como obispo

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Gustavo Carrara fue el primer cura villero promovido a obispo por el Papa Francisco. Y es un referente clave de la Iglesia, en medio de la polémica con el Gobierno por misas que terminaron convirtiéndose en actos políticos.

Carrara interpretó, como pocos, la labor pastoral del entonces arzobispo Jorge Bergoglio en distintos asentamientos porteños y estrechó vínculo con dirigentes sociales, como Gustavo Vera (La Alameda).

A fines de noviembre de 2017 el religioso fue designado por el Sumo Pontífice como obispo auxiliar de Buenos Aires, en los hechos, virtual número 2 del arzobispo Jorge García Cuerva. Desde hacía casi una década había estado trabajando en las distintas barriadas vulnerables de la Ciudad.

De hecho, hasta ese momento, Carrara se desempeñaba como párroco de la iglesia María Madre del Pueblo, de la villa 1-11-14 del barrio porteño del Bajo Flores, donde se ganó el afecto de sus habitantes. Al igual que otros sacerdotes, denunció en más de una ocasión la penetración de los grupos narcos en las villas de la Ciudad.

Carrara, de 51 años, había ingresado al seminario metropolitano Inmaculada Concepción de la arquidiócesis de Buenos Aires en 1991.También se formó en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA).

Fue ordenado sacerdote el 24 de octubre de 1998 por la imposición de manos del entonces arzobispo Bergoglio. Tras el paso por varias iglesias porteñas, en 2007 llegó a la parroquia Virgen Inmaculada de Villa Soldati y, en el 2009, a su misión pastoral en la villa del Bajo Flores.

Desde el 2011 fue responsable para la pastoral en las villas de emergencia y desde 2012 a la actualidad, en tanto, se desempeña como vicario episcopal para los barrios vulnerables de CABA.

Por la particularidad de su labor pastoral, Carrara ha anudado una relación estrecha con dirigentes sociales de distinta orientación. Tal vez su vínculo más conocido sea con otro «amigo del Papa», Gustavo Vera. En septiembre de 2022 participó en la sede de La Alameda, de la presentación del libro de José Márquez, “El Papa Francisco y la Doctrina Social de la Iglesia”, una obra que compila temáticamente discursos, encíclicas y exhortaciones de los primeros cinco años de Papado (2013-2018).

El 11 de septiembre de 2022 Carrara había participado de la polémica «Misa por la Fraternidad y la Paz de los Argentinos», en la Basílica de Luján, convocada por el entonces gobierno peronista días después del atentado que sufrió Cristina Kirchner en la puerta de su departamento de Recoleta. Uno de los impulsores de la celebración fue el intendente camporista Leonardo Boto. Estuvieron presentes también dirigentes sociales como Juan Grabois o Daniel Menéndez.

También vicepresidente de Caritas Argentina, Carrara se refirió días atrás, en declaraciones a La Nación+, sobre la situación en los barrios vulnerables: “la red de Caritas, que es enorme y tiene capilaridad en todo el país, percibe claramente que hay una mayor demanda alimentaria en los comedores. Y también, por otro lado, no es la única que trabaja en los territorios, sino también las iglesias evangélicas, como las que nuclea ACIERA”.

En medio de la polémica por los alimentos almacenados en los galpones del ministerio de Capital Humano, Carrara aseguró que «está creciendo la demanda en los comedores de las parroquias y capillas que acompaña Caritas nacional, eso significa que no alcanzan (las partidas). Por ahí otras organizaciones u otros espacios que estaban dando de comer no están pudiendo dar de comer, por eso acá, en momentos de necesidad, todos deberíamos poder ayudar y todos necesitamos ser auditados, claramente y ser transparentes”.

El último viernes el obispo auxiliar porteño ofició una misa en la iglesia Inmaculado Corazón de María, en el barrio de Constitución, en memoria del sacerdote y barrendero Mauricio Silva, secuestrado, torturado y asesinado en 1977. En esa ocasión, surgieron cánticos contra el Gobierno -aquellos que rezan que «La Patria no se vende»- y si bien el prelado se mantuvo al margen, luego pidió disculpas.

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