-5.2 C
Ushuaia
InicioEspectáculosThelonius Monk y la odisea para ser tapa de Time: 30 entrevistas...

Thelonius Monk y la odisea para ser tapa de Time: 30 entrevistas y 4 sesiones de retratos

Se cumple un nuevo aniversario de una de las portadas más emblemáticas del jazz. Hace cincuenta y nueve años, la revista Time le dedicó la tapa a uno de los grandes artistas del Siglo XX, el inefable pianista y compositor Thelonious Monk (1917-1982), músico revolucionado en todo y uno de los pioneros del jazz moderno.

El 28 de febrero de 1964, Time ponía en su portada un retrato de Monk, pintado por Boris Chaliapin con un artículo de Barry Farrell, un periodista de la redacción de la revista que según confesó dedicaba al menos dos noches por semana a escuchar jazz en vivo en diferentes clubes de Nueva York. Su impresión después de haber escuchado tanta música fue: “Siento que el jazz está rodeado de mucha tristeza”.

Inicialmente, la imagen de Monk iba a estar en el número correspondiente al 25 de noviembre de 1963, pero el asesinato del presidente John F. Kennedy, en Dallas, postergó la salida para finales de febrero del siguiente año.

Hasta ese momento pocos artistas habían tenido ese privilegio. El primero de ellos fue el maravilloso Louis Armstrong, el 21 de febrero de 1949; luego, el jovencísimo pianista Dave Brubeck, algo así como la esperanza blanca del jazz, el 8 de noviembre de 1954 y luego el “enormísimo” Duke Ellington, el 20 de agosto de 1956.

Thelonius Monk llegó a la tapa de la revista Time, pero no fue un proceso sencillo.

Una idea que sorprendió

La decisión editorial de Time de colocar a Monk en la tapa de una revista del establishment tomó a todos por sorpresa. Monk era un artista que gustaba de sombreros exóticos y actitudes extravagantes y seguía siendo no del todo aceptado tanto por su música como por su irreverente indiferencia por la promoción.

Era el mismo Monk al que la policía de Nueva York le sacó el carnet de músico por un asunto de drogas y así le impidió actuar en público durante seis años, entre 1951 y 1957.

Más allá de todas estas circunstancias, para Farrell ya su nombre -Thelonious Sphere Monk- sonaba a una fórmula alquímica, como su música.

El poeta y dramaturgo Amiri Baraka señala en su excelente libro Black Music que “la sola idea de ver el rostro de Monk en la portada del Time Magazine hubiera parecido, sólo unos años antes, una broma. De hecho, al ver un bosquejo de la portada creí que me querían tomar el pelo”.

Lo que a Baraka le resulta misterioso son las razones de esa decisión: “Uno entiende que Time promocione a un tipo como Brubeck, que tiene en su haber fugas de jazz y que los universitarios se sientan cómodos con su música y conferencias y que la revista lo ubique dentro de los hogares norteamericanos como la Nueva Cultura, pero Monk es otra cosa -por cierto, a partir de su contrato con el sello Columbia ganó difusión-“.

Y cerró: “Me alegro que a partir de ahora esa parte de la población que se considera entendida pueda tener una idea de la música de Thelonious Monk”.

Thelonious Monk en un concierto en París en diciembre de 1969. Foto: AFP

Treinta reuniones

Lo que jamás imaginaban en la redacción de Time y mucho menos, Farrell era que hacer nota con Monk fuese una verdadera odisea. En efecto, tanto la entrevista como las sesiones para el retrato de portada tuvieron sus bemoles.

La nota con Monk necesitó de 30 reuniones, la mayoría mientras caminábamos de una esquina a otra en la cuadra del nuevo Five Spot, donde tocaba seguido o a las 2 AM en el Café Cosa Nostra. Era complicado acordar en qué momento podíamos charlar. Recuerdo que lo iba a ver al club y me decía de salir a caminar mientras hacíamos la entrevista. Por lo general, era eso o a la madrugada en aquel misterioso café”, contó Farrell sobre la nota.

Farrell, en la nota, señala: “La mejor vidriera de Monk ha sido el café en el Lower East Side, de Manhattan, llamado Five Spot, donde terminó un compromiso de siete meses con gran éxito. El ambiente del Five Spot es perfecto para el estado de ánimo de Monk: oscuro, un poco húmedo, empapado de humo y blues. Noche tras noche, Monk toca sus composiciones, las mismas melodías una y otra vez, una fascinación continua con todo lo que tenían que decir”.

Al parecer, Monk no rehuía de las charlas con la prensa, simplemente no entraban en su cosmovisión artística. No era un músico al que le gustase explicar su música.

A Thelonius Monk no le gustaba explicar su música. Foto: DPA

Hay una anécdota interesante que lo muestra a las claras, cuando en Inglaterra le preguntaron cómo eran aquellas famosas noches del club Minton’s, donde de alguna manera, nació el bebop, simplemente dijo: “Nos dedicamos a tocar, no a dar charlas”.

Monk se sentía muy cómodo en el Five Spot, de los hermanos Termini, en especial con Iggy Termini, quien llegó a decirle: “Quédate el tiempo que quieras tocando en el club”, una invitación que el artista vivió como un ejemplo claro de aceptación de su música. Y lo era.

Monk sufrió no sólo el racismo, sino también el conservadurismo musical que existía en buena parte del mundo del jazz y que clausuraba su entrada a algunos clubes, al menos hasta antes de la portada en la revista Time.

El primer Five Spot estaba en el Bowery. En 5 Cooper Square, entre el East y West Village, donde tocó en 1957 durante seis meses de manera continuada con nada menos que John Coltrane en el saxo tenor. Este ciclo desbarató en buena medida toda esa mala prensa que tenía Monk sobre sus espaldas acerca de incumplimientos de sus shows.

Eso sí, no era exactamente un artista que cuidaba la puntualidad en sus presentaciones.

El Five Spot, en 1962, se trasladó al 2 St. Marks Place, en el Lower East Side, de Nueva York, y fue donde Farrell tuvo las charlas con el pianista. El club cerró definitivamente en 1967.

Thelonious Monk, en una imagen de 1949. Foto: Herman Leonard

Cuatro difíciles sesiones

Tampoco la tuvo fácil el dibujante Chaliapin, que necesitó de cuatro sesiones para tener el retrato terminado. En esas prolongadas tardes, según el dibujante, Monk se dormía y así se perdía la expresión de su rostro.

“No te duermas, Thelonious”, era mi frase más habitual durante esas sesiones; no era de hablar y cuando lo hacía no entendía a qué se refería. Por ejemplo, jamás pudo recordar mi apellido. Me habían dicho que era algo raro y lo comprobé”, recordó Chaliapin.

Ahora bien, mientras estaba siendo retratado, Monk comenzó a mostrar síntomas de su periódico ensimismamiento, según contó su histórico manager Harry Colomby, en el excelente documental sobre el pianista Straight No Chaser, dirigido por Charlotte Zwerin y con Clint Eastwood como productor ejecutivo, estrenado en octubre de 1988.

Colomby contó en el documental que en medio de unas de esas sesiones comenzó a percibir señales inequívocas de que Monk entraba en un período de aislamiento.

“Temblaba de sólo pensar que todo ese trabajo podía echarse a perder dado que no sabíamos cómo reaccionaba Thelonious frente a este tipo de proceso. Ya antes había pasado por esto y durante ese período no había hecho nada; una desconexión aguda en las que se queda totalmente mudo. La verdad esperaba que el dibujante no se hubiese dado cuenta de lo que le estaba pasando. A estos momentos les seguían otros, de gran actividad”, añadió el manager, que trabajó con Monk entre 1955 y 1969.

Tras una experiencia en Boston donde tuvo una fase de hiperactividad en el aeropuerto hasta que fue detenido por la policía y enviado al Grafton State Hospital para una semana de observación, decía: “No estoy loco, me tuvieron en uno de esos lugares y me dejaron ir”. El pianista era en todo sentido una persona compleja e impredecible, como su música.

Thelonius Monk, en el centro, en una sala de ensayo de Nueva York, en 1959.

Una de las características idiosincráticas de Monk era que a menudo se mostraba ajeno a los patrones de la vida cotidiana y requería de la ayuda tanto de Colomby, que participó, por ejemplo, de todas las sesiones con el dibujante, como de su querida esposa Nellie, que lo llama “Melodious Thunk”, para que lo asistiera hasta en las pequeñas situaciones de vida, como ayudar a que se vista o elegir la corbata.

Un poco de historia

Monk nació el 10 de octubre de 1917, en Rocky Mount, Carolina del Norte y murió el 17 de febrero de 1982, en Nueva Jersey. Grabó 37 álbumes.

Muchas de sus composiciones como Round’ Midnight, Ask Me Now, Blue Monk, Epistrophy, Brilliant Corners, Well You Needn’t, Straight No Chaser, Ruby My Dear, In Walked Bud, Monk’s Mood, Crepuscule With Nellie y Bemsha Swing, entre otros, son clásicos indispensables para aquel que estudia jazz.

Llegó a la cima del reconocimiento que siempre mereció y su nombre se pronuncia con la tranquila reverencia que le hacemos a un maestro. Farrell definió así la vida de Monk: “Su alta filosofía es ser diferente y habiendo ignorado constantemente todos los consejos y todas las modas, ahora cosecha las recompensas de su convicción con alegría pero sin sorpresa”.

WD

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS