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Rafael Rofman: “La Argentina envejece y demandamos más cuidadores de ancianos que docentes”

– Esta semana salieron datos del censo poblacional 2022 en la Argentina y vale recordar que la demografía juega un rol importante en la economía. ¿Por qué?

– La demografía es la gente. Cuánta es, qué edad tiene, cómo se distribuye espacialmente, cuán rápido envejece y nace. Son todos factores que impactan en la economía. Fíjese el envejecimiento por ejemplo. Cada vez somos un poco más viejos como sociedad y modifica el patrón de consumo: la Argentina envejece y eso significa que demandamos más geriatras que pediatras, más cuidadores de ancianos que docentes. Altera también la forma de producción porque la productividad de una sociedad que envejece es diferente a la de uno que no. Decía la cuestión geográfica y ahí aparecen ciudades grandes versus chicas. En fin.

– ¿Cuán fácil o difícil es alterar la demografía y sus dinámicas con las políticas públicas?

– Bastante difícil. La demografía son tres cosas: gente que nace (fecundidad), que se mueve (migra o inmigra) y que se muere (mortalidad). Los estudios demuestran que las política públicas, más allá de los avances, no son tan determinantes. Las familias tienen el número de hijos que desean. Cuando una política pública está diseñada para moldear eso se produce una brecha entre los hijos que las familias quieren tener y los que efectivamente tienen. La Rumania de Ceaușescu o la China de Mao en la que había una militancia desde el Estado en contra de que la gente decidiera su fecundidad. En las migraciones quizá sí hay más incidencia con las políticas públicas.

“La demografía es la gente. Cuánta es, qué edad tiene, cómo se distribuye espacialmente, cuán rápido envejece y nace. Son todos factores que impactan en la economía”.

– La información publicada del Censo 2022 no está completa aún. ¿Qué nos dice hasta el momento de estos tres puntos?

– Poco. Da sólo algunos indicios de migraciones porque aparece el total de población por departamento a nivel país. Pero no hay información de estructura de población por edad y en el censo hubo preguntas sobre tema fecundidad. No tenemos esas respuestas y debemos esperar para corroborar la tendencia que vemos a partir de las estadísticas vitales que publica el Ministerio de Salud año a año: en los últimos años la fecundad adolescente cayó 55%. En CABA casi 80%.

Fuerte.

– Un montón. La fecundidad venía casi estable durante varias décadas hasta 2015.

– ¿Qué pasó?

– Primero, un cambio cultural importante en la última década en la Argentina. Las mujeres jóvenes deciden hacer su vida sin que sean molestadas. El cambio pasa también por la política pública como la educación sexual integral, que viene desde mediados de 2010 y el plan de embarazo adolescente desde 2017.

“Los dos mejores indicadores de desarrollo que existen quizá sean que se muera menos gente y que las mujeres tengan la cantidad de hijos que desean”

-¿Qué significa que nazcan menos personas?

– Que la población envejece. Los viejos siguen vivos y hay menos pibes.

– ¿Y eso es bueno o malo para la economía?

– No bueno, buenísimo. Los dos mejores indicadores de desarrollo que existen quizá sean que se muera menos gente y que las mujeres tengan la cantidad de hijos que desean. El envejecimiento de una población es el resultado de un proceso de desarrollo y avance. Así, las sociedades que se desarrollan envejecen. Claro que se generan desafíos a las políticas públicas y a la economía: si la población envejece mucho y no cambian las instituciones hay exceso de población dependiente.

– ¿O sea que podemos volvernos viejos y mantenernos activos por mucho tiempo?

– Es el desafío. ¿Pero cómo se resuelve? Primero definamos qué es ser viejo. Es muy distinto ser viejo 100 años atrás, ser viejo hoy y dentro de 100 años. Nuestra salud es mayor y los empleos menos demandante físicamente.

-Pero da vértigo la idea de cómo van a hacer los jóvenes el día de mañana para mantener a los jubilados que hoy son activos.

– La cuestión no pasa por el envejecimiento en sí sino porque el PBI per capita crezca y lo que debe conseguirse es revertir esto último, algo que no ha venido pasando en los últimas décadas en la Argentina. Es la dinámica macroeconómica la que debe compensar los problemas demográficos futuros y esto se hace haciendo que la productividad crezca más rápido de lo que envejece la población.

“No conocemos cuál es el nivel de pobreza y desocupación en Pergamino”

– Si una población más vieja demanda menos maestros. ¿Tenemos que cambiar la escuela?

– Digamos que nos da una oportunidad. En 2020 nacieron 33% de chicos menos que en 2015. Eso quiere decir que en 2026, cuando esos chicos tengan 6 años, ingresarán 33% menos de chicos a las escuelas que en 2021. Baja la demanda de educación. Si los problemas están en la formación de los docentes quizá sea momento de decir “paremos la pelota un minuto, formemos menos docentes porque tenemos menos chicos pero los podemos formar mejor y pagarle mejor”. Hoy la oferta de docentes es de baja calidad.

– ¿Cómo está Argentina en relación a sus vecinos en términos de su población joven y preparación para el mercado de trabajo?

– La mayoría de los países sudamericanos tienen más graduados universitarios por habitante que nosotros. Hace dos décadas íbamos primero cómodos.

– ¿Sorprende que no estén los resultados del censo todavía?

– No se está cumpliendo el plan de publicación y me preocupa que no haya una explicación pública clara de por qué no salen todos los resultados. A los 90 días iba a salir lo que se publicó esta semana y en diciembre estarían los datos completos. No sucedió.

– ¿Lo que pasó con la cifras en La Matanza le preocupa? [N.E.: el Censo 2022 arrojó que el crecimiento de la población en ese municipio fue 22,59% menor al proyectado en base a los datos del censo 2010]

– El problema fue 2010. Esto fue una muestra más de aquel desastre de la manipulación que se hizo en el Indec.

– ¿Qué le parece la situación del Indec?

– Atraviesa dificultades desde hace tiempo. En 2006 había empezado un proceso de modernización. En 2007 y 2008 se cortó ello con la intervención. En 2016 comenzó un trabajo que llamaría heórico. El nivel de tensión dentro de ese edificio era fuerte y el equipo de Jorge Todesca recuperó la credibilidad para el organismo que continuó Marco Lavagna. En términos de desarrollo creo que sin embargo hay desafíos adentro del Indec y fuera de él.

– ¿Por ejemplo?

– Somos el único país de la región, y subrayo, el único, que la Encuesta Permanente de Hogares que mide pobreza y desocupación, no es nacional.

– Es urbana

– Ni siquiera, son 31 aglomerados.

– ¿Costaría mucho hacerla nacional?

– Se hace en todo América Latina. Es complejo, es una tarea, pero se encara. El proyecto está pero no termina de ocurrir. No tenemos la menor idea de cómo es el mercado de trabajo en ciudades chicas o pueblos en la Argentina. Todo lo que decimos de pobreza en este país es sobre los 31 aglomerados más importantes y no es lo mismo hablar de la ciudad de Formosa que de la provincia de Formosa.

– No tenemos un mapa completo de la pobreza en la Argentina y el Papa habló de 52%

– No conocemos cuál es el nivel de pobreza y desocupación en Pergamino.

– Es como esa frase del intendente de Avellaneda, pero de Santa Fé, (Dionisio Scarpin) que dijo “El Estado no puede cortar el pasto de la ruta 11, ¿cómo va a manejar una empresa como Vicentin?”.

– Exactamente. El Estado no puede ni medir la desocupación en Pergamino y es muy problemático. El Indec por ejemplo no tiene una estrategia de Big Data. Quizá este censo fue un intento de avanzar en eso y es muy bueno, la idea de hacerlo digital por ejemplo.

– ¿Qué pasa con la información que se genera por fuera del Indec? Uno a veces siente que cada vez llena más datos y sin embargo aparecen todos en bases de datos fragmentadas.

– Usted de refiere a los datos de registro. Los registros en la Argentina son malos o inaccesibles. Hay dos fuentes de información de personas en la Argentina que son, dentro de todo, de buena calidad. ANSeS y AFIP. Ninguna da información a la hora de pretender evaluar una reforma tributaria o lo que sea.

– ¿Y eso está bien o está mal?

Está mal. Mal. Sería gravísimo que la AFIP me dé información sobre tus impuestos a mí. Pero cuando el Ministerio de Desarrollo Social solicitó cruzar los datos de beneficiarios del programa Potenciar Trabajo y la AFIP no la informaba por secreto fiscal, eso no tiene sentido. Una cosa es que publiquen tus datos privados de impuestos y otra es que las dependencias pongan al servicio de las políticas públicas información cruzada y estadísticas. La ANSeS publica poca información hacia afuera y adentro de la gestión pública.

– ¿En otros países se comparte más?

– Mucho más.

– ¿Y por qué pasa eso?

– Miedo, pretender concentrar información y legislación que prohíbe dar esa información a otro organismo pero que nadie la cambia. En la Argentina hay poca valorización de la información. Tendemos a hacer políticas públicas no en base a un análisis de opciones e impacto. Está claro que la política se hace en base a ideas. Pero una vez que la idea está hay que conseguir los datos y ver cómo funciona. Tendemos a hacer políticas porque a alguien se le ocurrió que es una buena idea y hacia allí vamos. Y lo hacemos.

– Se habla de que se van muchos jóvenes del país. ¿Hay estadísticas? ¿el censo lo relevará?

No lo sabemos. Intuyo que son casos, en su mayoría, acotados a un grupo social. Igualmente podríamos tener los datos y por edad de la Dirección de Migraciones. Pero no están.

– India este año se convertiría en el país más habitado de la Tierra. ¿Más población es más riqueza?

– La idea de a mayor población a mayor riqueza es militar y de clanes. Pero un país más grande es más fuerte que uno chico no porque tenga más gente sino porque debería tener más todo. La India tiene más habitantes que Alemania pero no es más poderosa. La India mejora pero no porque tiene más gente sino porque es cada vez más productiva.

– Productividad y datos son dos claves para el siglo XXI

-Absolutamente. Y Argentina está mal en los dos. Toda la dinámica demográfica ayuda al país dándonos una oportunidad para dar un salto. Como dice el economista José María Fanelli, la población es como la gente, se tiene que hacer rica antes de hacerse vieja porque después es demasiado tarde.

– ¿Y eso es así?

– Es así. Si nos hacemos viejos antes de volvernos ricos, olvídese.

Jubilación, educación y empleo, tres reformas clave

Un tema recurrente en la Argentina son las reformas en la economía, tema que en las últimas décadas ha aparecido (y desaparecido) del debate con nombres distintos. Reformas estructurales, de segunda generación, paquete de leyes. Ocurrió a finales del gobierno de Raúl Alfonsín, con Carlos Menem, luego con Fernando de la Rúa (las denominadas reformas de segunda generación), con Mauricio Macri y ahora vuelve a surgir el tema de cara a las elecciones 2023. Rafael Rofman es experto en temas previsionales y de seguridad social y una de las reformas en el radar de los expertos es la del sistema de jubilaciones.

– ¿Cuáles tres reformas diría usted son tres claves para encarar cuanto antes?

– La previsional porque el sistema actual será muy costoso de sostener a futuro y limitará la capacidad de invertir en otras áreas que harán falta. Además hay inequidades. Hay que hacer además reformas muy profundas en el sistema educativo para crear capital humano en la economía. En el mercado laboral hacen falta reformas también para que ese capital humano se ponga a producir.

– Jubilaciones, educación y trabajo. Son tres cables de alta tensión para la política

– Son difíciles y necesarias a la vez. Ninguna dará resultados el mes que viene.

– ¿Cuál es la más dura?

– Quizá educación porque con éxito los resultados se verán en 15 o 20 años cuando los chicos entren al mercado de trabajo.

– ¿Por qué las izquierdas en la región pudieron llevar adelante estas reformas y en la Argentina hay más resistencia, muchas veces más desde el lado del progresismo, a dar estas discusiones?

– No es un debate de izquierda o derecha.

– En Argentina pareciera que sí.

– En Argentina hay resistencia de sectores, es verdad, pero en mi opinión no hay mejor política progresista que una reforma educativa dados los cambios demográficos que estuvimos hablando o una política previsional que elimine los regímenes de excepción (ver más aparte).

– ¿Estás de acuerdo con que en Argentina se le da más atención a la vejez que a la infancia?

– Se gasta mucho más en jubilaciones que en educación.

– Muchos argumentan que eso es lógico porque el gasto en jubilaciones es de los trabajadores que aportaron

– El dinero de uno está guardado en una cuenta. El dinero se reparte. Ahora, si vamos a hablar de derechos, el derecho debería discutirse no en términos ‘yo trabajé y ahora denme la plata’ sino quién necesita el dinero y cómo hacemos para que todos vivamos mejor, incluidos los chicos donde la pobreza es más de 50%. También es cierto es que los niños tienen padres y los adultos mayores dependen de sus ahorros y lo que el Estado transfiera. Dicho esto, la respuesta al envejecimiento es más productividad.

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