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Fortalezas y debilidades en el ring

El peronismo es una fuerza frentista y cismática desde sus orígenes. El PJ y sus aliados integran lo que es hoy el Frente de Todos.

Juntos por el Cambio tiene una naturaleza diferente. Es una coalición de partidos que tiene, cada cual, su jefe orgánico, cuyas tribus que no se dejan arrastrar los unos por los otros. Por esa razón ha sido una coalición electoral y legislativa, y no una coalición de gobierno.

Los dos formatos tienen su fuerza y su debilidades -serían interesante adaptar a los partidos el llamado análisis FODA (o SWOT, por strengths, weaknesses, opportunities y threats) para identificar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

El peronismo, cuando tiene conducción del frente y sus aliados, construye poder. Ocurrió con los dos únicos líderes que tuvo, Juan Perón y Carlos Menem. La debilidad emergente es el tironeo cismático que lo ha dividido en varios períodos de su historia.

En algunos momentos la confrontación fue a sangre y fuego, como en los ’70, en otros fue pacífica, como la pelea Menem-Duhalde, que le costó al peronismo el gobierno en 1999. Hubo acuerdos fugaces en las dos primeras décadas del siglo en las administraciones de los Kirchner y los Fernández.

La Coalición Cambiemos está forzada a articular liderazgos genuinos y fabricaciones mediáticas. Sus caciques demuestran la paciencia de Job (guglear) para asegurar fronteras, que tambalean con campañas como la de Patricia Bullrich en el territorio de la TV y la de Omar de Marchi en Mendoza, los dos al son de “No me bajo de la mía aunque pierda”.

Esta confrontación de un Frente contra una Coalición es el rostro actual del bipartidismo, que este año cumple 40 años. Nació con la confrontación Alfonsín-Luder de 1983, se trizó en los ’90 con la aparición del FrePaSo, nacido de fracciones disidentes de esos dos partidos, pero entre 1994 y 1999 terminó alimentando de nuevo el mapa del bipartidismo.

Ejercicios de supervivencia en el juicio a la Corte

La diferencia entre el Frente y la Coalición explica ejercicios de supervivencia que se vieron en la sesión de la comisión de Juicio Político.

Allí, el peronismo junta 16 votos puros, sin aliados. Los 15 votos de la oposición pertenecen a los partidos de la coalición y al bloque del Topo Rodríguez y Graciela Camaño.

Esta diversidad los separó en el debate sobre si consentir o no con su presencia los ataques del oficialismo ante la Corte, acusada de beneficiar a la oposición de Cambiemos en fallos sobre coparticipación y Consejo de la Magistratura.

El Topo Rodríguez avisó directamente que no iba a ir más, y que sólo contasen con él para firma del dictamen de rechazo al juicio. El PRO estuvo cerca de mocionar por no participar.

La Coalición Cívica estaba en la posición contraria. Hay que asistir para controlar excesos y proteger testigos que podrían ser arrinconados por ese piño -como se dice en la estepa patagónica – de savonarolas que mostraban las pantallas, integrado por Leopoldo Moreau (director del proceso con una experiencia que nadie tiene en esta comisión, salvo Mario Negri: son dos dinosaurios exitosos de la política criolla), Rodolfo Tailhade, Eduardo Valdés y Hugo Yasky.

El acuerdo que consolida una liga electoral

En el medio, la UCR sostuvo una posición de equilibrio que fue la que pareció triunfar como estrategia después de largos debates entre domingo y jueves: denunciar la ilegitimidad del juicio, levantarse de la sesión, pero mantener un equipo de vigilancia para moderar excesos.

Podrá discutir si fue un decisión fría y calculada o la resultante de posiciones contrarias. Se trataba de concertar a los partidos en una lucha desigual ante una mayoría que no tiene que discutir, porque pertenecen todos a la misma bancada.

La experiencia les sirve para ganar músculo en la fragua de una identidad política común que despunta en pinceladas finas.

Por ejemplo, que la oficina de prensa de Horacio Rodríguez Larreta difundiera otra encuesta de la firma Solmoirago que destaca a Mario Negri como el radical mejor rankeado en intención de voto en una lista de cinco candidatos – Larreta, Macri, Bullrich, Cristina, Negri -y el radical con el mejor neto positivo de imagen.

La estrategia en la comisión fue un consenso entre caciques de los tres partidos, Horacio Rodríguez Larreta – a través de Álvaro González –, Elisa Carrió – a través de Juan Manuel López -, y Negri, coordinador de facto del interbloque opositor. Les funcionó el jueves porque desbarató algunos interrogatorios que podían ser agresivos.

Las condiciones del candidato de los “dosmiluners”

El tobogán de candidaturas se convirtió en una semana en un colectivo. Larreta y Scioli cerraron con formalidades mediáticas lo que todos sabían sobre su nominación para la pelea presidencial.

Se sumó Juan Grabois al pedir turno para las. Condiciona su candidatura a: 1) que no haya ningún otro candidato que represente a su generación, los “Dosmiluners”, los llama él. Vienen a ser “los nacidos en democracia o educados en democracia, no arrastramos los traumas de la guerra civil, aunque no quiere decir que seamos mejores o peores”. Entre ellos anota a Axel Kicilloff y a Wado de Pedro. “Haremos encuestas y apoyaremos al mejor”;

2) que Cristina de Kirchner no presente una candidatura. “Si se presenta obviamente no voy”. Imagina que sin un “Dosmiluner” y sin Cristina, el peronismo presentará “un candidato del establishment, del pacto con el Fondo o de la administración de lo existente, que pueden ser Massa, Alberto o Scioli”. En ese caso “vamos a pedir PASO y sino no nos dan PASO, vamos a ir por afuera”.

El socio incómodo

Es temible el aviso que hizo, porque el jefe de la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) es el referente de organizaciones que integran una demografía oculta que va más alla de lo partidario y que compromete a miles de personas que le reconocen un liderazgo en cooperativas y otros emprendimientos en todo el país.

Esa condición es vista con recelo por el peronismo formal – Cristina cargó contra las organizaciones cuando criticó la tercerización de los planes – y el sindicalismo puso barreras para que la CTEP se integrase al sistema gremial. “Grabois te mete 50 mil en el sindicato y te deja fuera”, se ha escuchado en boca de más de un sindicalista.

Está enfrentado con la izquierda peronista y Horacio Verbitsky lo atiza cuando puede en sus columnas. Lo han tenido en la mira en el corazón del cristinismo, desde que Máximo Kirchner lo acusó de haber pactado con Macri. Cuando Maxi lo acusó de esos acuerdos, Grabois se levantó de esa reunión y pasó largo tiempo hasta que recompusieran relaciones. Tampoco es pacífica la relación con otras organizaciones villeras, como la agrupación Evita, que acampa, por ahora, en Olivos.

Acto para que Bergoglio venga al país

Con el gobierno de Cambiemos, Grabois negoció un proyecto de emergencia, con planes para pobres en 2016 y las Leyes de Villas en 2018, renovadas en 2022.

Para medir su alcance político, cabe citar al jesuita Rodrigo Zarazaga, uno de los estudiosos más solventes del fenómeno piquetero. “Mientras Cristina Fernández de Kirchner – detalla un estudio de 2021 – dejó su mandato en 2015 con 253.939 beneficiarios de este tipo de planes sociales, Mauricio Macri finalizó su mandato en 2019 con 641.762 beneficiarios de planes de cooperativas (esto es, dos veces y media la cantidad de planes que dejó Cristina Fernández de Kirchner en 2015).

Para septiembre de 2021, el gobierno de Alberto Fernández tenía 1.223.537 de beneficiarios de planes de cooperativas (cinco veces la cantidad de planes que dejó Cristina Fernández de Kirchner, y un 91% más que los que dejó Mauricio Macri”.

Todo eso sin medir el factor Bergoglio, de quien Grabois es referente principal, aunque no consta que el Papa intervenga en inquinas peronistas.

Aunque para el 11 de marzo, aniversario 50 del triunfo de Héctor Cámpora en 1973, el cura villero Pepe Di Paola está convocando a un mega acto en la basílica de Luján para celebrar otro aniversario, el de los 15 años de los Hogares de Cristo. Fue una creación del entonces arzobispo Bergoglio para atender a jóvenes víctimas de adicciones en todo el país.

El lema del padre Pepe es “Tenemos que lograr que en algún momento el Papa pueda venir a la Argentina”. Para ese aniversario una fracción del cristinismo reclama turno para pedirle que Cristina sea candidata. Dos días más tarde, el 13 de marzo, se cumplen los 10 años del papado del padre Jorge. Ahí reclama turno el cristinismo extremo. ¿Todo tiene que ver con todo, o nada tiene que ver con nada?

La fragilidad de las terceras vías

El debate sobre la fragilidad de las terceras vías rebrota en estas horas con los intentos de amortiguar la rigidez de oficialismo. Uno es la que amaga con lanzar Juan Schiaretti con algunos restos de lo fue la mesa de Los 4 de Córdoba, que parecía convertirse en una tercera fuerza entre 2018 y 2019. Presentaba un armado sólido junto a Massa, Miguel Pichetto, Juan Urtubey y Roberto Lavagna. ¿Irá hoy para ese lado algún peronismo de peso? ¿O es un intento de Schiaretti de asegurar que Córdoba, la segunda provincia en cantidad de votos, siga siendo gobernada por el peronismo cordobecista que inventó junto a Juan Manuel de la Sota?

Quienes trabajan con él aseguran que estará en la grilla de los candidatos presidenciales, aunque saque pocos votos. Le atribuyen la intención de hacer la campaña por la gobernación para el sucesor Martín Llaryora (hoy intendente de la capital provincial).

Aún no ha fijado fecha para las elecciones provinciales, que deben realizarse a los 90 días de la convocatoria. Se especula que pueda convocar las provinciales para el 25 de junio. Si la intención es ser candidato a las PASO presidenciales, el cierre de listas es el 23 de junio. Con anotarse en esa fecha se asegura la posibilidad de acompañarlo a Llaryora en la campaña.

El techo de los sintecho

El proyecto Schiaretti ha dado que hablar por la decisión de su esposa Alejandra Vigo de sumarse al nuevo bloque de peronistas que se muestran como disidentes del cristinismo, y que preside el senador jujeño Guillermo Snopek.

Este grupo de los llamados “Sintecho” – porque lo integran algunos senadores que no tienen el amparo de un gobernador peronista – se presenta como anticristinista.

Vigo no pertenecía al bloque oficialista – tenía hasta ahora un monobloque – pero se suma con entusiasmo como vicepresidenta del grupo. Es un fuerte compromiso y con eso alza nuevos vallados respecto de la conducción de Cristina. Despeja cualquier señal de acercamiento a la vicepresidenta, algo que figura entre las tácticas de Schiaretti para asegurar a su provincia como capital nacional del antikirchnerismo.

Cristina atónita

Hay especulaciones sobre cuál es la intención del grupo de los “Sin Techo”, apadrinado por Cristina cuando dio a conocer un escrito de Snopek con críticas a Alberto Fernández.

Snopek despejó alguna briznas señalándose como adversario de Alberto por haber consentido, como presidente del PJ nacional, que el Frente de Todos de Jujuy suspendiese a una diputada provincial que milita en su sector.

Además, Snopek acusa a Alberto de tener un entendimiento con el radical Gerardo Morales, a quien le atribuye persecuciones políticas. El gobernador responde que no tiene nada que ver. Snopek replica que avisó del cisma con tiempo y que no lo hubiera promovido si Alberto intervenía el PJ de Jujuy, o “si Sergio Massa levantaba el teléfono como ministro de Economía en nombre del gobierno nacional”.

El senador se reunió con Cristina, le entregó la carta, y ella no hizo nada para convencerlo de que no crear un tercer bloque. Pareció, según dicen las paredes que escuchaban el diálogo, “atónita”.

Perdía el control del Senado, que ya el jueves no pudo sesionar con quórum propio. Hay quienes temen que la movida encierre una pelea por alguna representación como bloque minoritario, como el que intentó el cristinismo al dividirse en dos para quedarse con la silla de la segunda minoría en el Consejo de la Magistratura.

Tirando a Alberto y a Massa por la ventana

El nuevo bloque se ha convertido en la bisagra de la que dependerá que el Frente de Todos pueda sesionar en adelante. Resiente, además, el acceso a los 2/3 de los votos para proyectos estructurales. ¿Le importó a Cristina más la descalificación a Alberto y Massa que hace Snopek que el dominio del senado? Puede ser, porque hace rato que tiene dificultades para el manejo de su propia bancada.

Hubo senadores de los dos bloques cristinistas que intentaron convencerlo al senador jujeño de no quebrar la frágil unidad peronista.

Dos delegados de la nueva fracción senatorial – Edgardo Kueider (Entre Ríos) y Camau Espínola (Corrientes) – se presentaron ante el interbloque opositor y levantaron bandera blanca para superar el bloqueo.

Hablaron con Luis Naidenoff y Humberto Schiavoni de estar cansados de que el peronismo del Senado haya concentrado la tarea desde 2019 en la agenda judicial de Cristina y haya paralizado su funcionamiento.

Quieren, dijeron, compartir con la oposición una agenda que les permita mejorar su tarea de representación, en la que figuran la revisión de la desigualdad entre el AMBA y las provincias del interior en los subsidios al transporte, o los temas de provisión energética. Esto ocurre en un año electoral, en donde cada gesto y cada palabra se convierten en un lema proselitista.

Son “mentiras dichas con sinceridad”, al decir de Alejandro Dolina (“El Seductor”, canción de la ópera “Lo que me costó el amor de Laura, la cantó Sandro, presentada por Ernesto Sábato – polvo de estrellas). Snopek ya avisó que el 7 de marzo anotan los frentes en Jujuy y que será candidato a gobernador.

AQ

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