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En medio de los tironeos por la herencia, Massa negocia un nuevo canje de deuda con un “seguro” para los bancos

Las entidades piden incentivos para aceptar bonos con vencimiento después de las elecciones y garantías a la oposición.

El Gobierno habría iniciado negociaciones con los bancos privados para avanzar en un nuevo canje de deuda en pesos. Se trata de la cuarta operación de este tipo que busca concretar Sergio Massa, en este caso para postergar una parte importante de los vencimientos previos a las elecciones, un evento que se presenta como uno de los mayores desafíos de la gestión en medio de los tironeos con la oposición por la herencia que recibirá la próxima administración.

Solo entre febrero y julio, el Tesoro deberá renovar compromisos por $ 12,7 billones, y luego de las PASO, otros $ 18,1 billones. En total, se alza un muro de 30,8 billones en 2023, de los cuales casi la mitad se encuentra en manos del sector privado, según EcoGo.

Según detallaron los bancos, ahora, Massa busca colocar títulos con pagos en 2024 y 2025, pero las entidades financieras le exigen más “incentivos” y un endurecimiento del ajuste fiscal tras el salto de la inflación en enero a casi el 100% interanual.

Una de las opciones en estudio es que las autoridades ofrezcan en paralelo al canje una cobertura de riesgo o seguro mediante un contrato (denominado PUT) con el Banco Central que les asegure a los bancos que la entidad encabezada por Miguel Pesce les recomprará los títulos en caso de que quisieran venderlos. “Es un canje de títulos con un put asociado, nada sofisticado, supongo que se canjeará bastante”, confirmó un banquero.

La operación no es nueva. El BCRA ya lanzó PUT en julio, cuando Silvina Batakis reemplazó en el Ministerio de Economía a Martín Guzmán. El Central compró en ese momento más de 1,2 billones de títulos cortos del Tesoro a los inversores para sostener su valor después de la salida masiva en junio de fondos de la deuda en pesos, una situación que luego se estabilizó a costa de una mayor emisión de pesos. También trascendió que se habla de algún alivio impositivo.

La otra herramienta a mano son los bonos duales, instrumentos que estrenó Massa en agosto del año pasado para despejar los vencimientos del segundo semestre y que volvió a utilizar en el último canje del mes pasado.

Con la “zanahoria” de una cobertura contra la devaluación y la inflación, Economía redujo los vencimientos del primer trimestre de $ 4,3 billones a $ 1,41 billones, pero el costo no fue gratuito.

En primer lugar, como señala un informe reciente de GMA Capital,“se trata deuda “inlicuable” para el Tesoro, porque cualquier desborde nominal de la economía haría más pesada la carga de esos compromisos y elevaría la probabilidad de un default”. Por otra parte, los bancos reconocen que el horizonte de colocación de deuda se acortó a un objetivo “trimestral o mensual”. Y, por si fuera poco, la adhesión a los canjes cayó del 81% en agosto al 67% en enero.

En las últimos días, se sumó un escollo adicional: el rechazo de la oposición a los canjes de deuda y el uso de bonos ajustados por el dólar o con tasas “impagables”, como los duales.”No solamente no es impagable, sino que superado el segundo trimestre, el próximo gobierno va a tener un perfil y una curva para el 24 y el 25 mucho mejor de la que le tocó a este gobierno cuando arrancó en términos de producto”, retrucó Massa este sábado en una entrevista con CNN.

Preocupados por los cruces, los bancos nucleados en ADEBA le pidieron el viernes a Patricia Bullrich señales de que no habrá un default, como ocurrió bajo la gestión de Mauricio Macri en 2019. Bullrich ratificó ese compromiso con la condición de que Massa reduzca el déficit fiscal y la emisión monetaria. “Solo se puede pensar en eso en la medida en que este gobierno en los 10 meses que le queden haga parte de la tarea”, explicaron cerca de la precandidata presidencial.

En el sector bancario, reconocen que hoy hay una mayor “coordinación” con el Banco Central que le pone un piso importante a los porcentajes de renovación de deuda, sumado al cepo cambiario, que contiene las presiones dolarizadoras. Sin embargo, también advierten que “el problema de esta estrategia es que ya sea el Banco Central o alguna institución con mecanismo similares, al final del día terminas con más pesos en la calle”.

En la city creen que el problema no son tanto los montos de vencimiento o qué puede ofrecer el Tesoro sino que en el segundo semestre “se va a poner en duda la estrategia de la próxima gestión”.

AQ​

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